La Biblia en el Matrimonio
Si el matrimonio tiene valores espirituales, este escollo y muchos otros deben ser superados en respeto a la persona, él o ella. Deben ambos aceptarse en amor tal como son, y no como quisieran que fueran. Deben enriquecerse con sus diferencias para construir un hogar diferente al de sus respectivos padres. Aquí no se admiten comparaciones ni en trato, ni en alimentos, ni en atención a la persona o a la casa. Son ellos dos solos. Si triunfan, el éxito será de ambos; si fracasan, el fracaso será de los dos.
Conviene ir al evangelio para recibir su consejo. El autor del libro de Lucas, en el Nuevo Testamento, escribe: "Si alguno de ustedes quiere construir una torre, ¿acaso no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? De otra manera, si pone los cimientos y después no puede terminarla, todos los que lo vean comenzarán a burlarse de él, diciendo: Este hombre empezó a construir, pero no pudo terminar’. (Lc 14.28-30)
Y tomando la idea, un matrimonio es más que una torre inanimada. Un matrimonio es construcción de vidas presentes y futuras; entonces ¡vale la pena sentarse a pensar en ese futuro que va a beneficiar a la pareja, a los hijos y a los familiares! El evangelio tiene los mejores consejos para las nuevas parejas. Conviene escucharlos y seguirlos, antes que los consejos de terceras personas, porque ellas hablarán de como les fue "en la feria" y como pueden tener los mejores consejos, también pueden destilar resentimiento. El evangelio busca la sanidad interior de ambos para un crecimiento integral: Espíritu, alma y cuerpo.
Es bueno preparar una boda a todo lujo, pero es mejor preparar un hogar a futuro para que dure toda la vida.
Adquiera y lea la Biblia.
Miguel Ortega Martínez
Editor de Sociedad Bíblica de México
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